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Ocho gestos definitivos para ahorrar energía en casa

El 21 de octubre celebramos el Día Mundial del Ahorro de Energía en casa y lo cierto es que cada vez estamos todos más convencidos de que la lucha contra el cambio climático y el despilfarro energético comienza en nuestros hogares. Hay muchas cosas que podemos hacer nosotros para empezar a cambiar las cosas, pero también para ahorrar energía y dejar de gastar tanto.
Por suerte para nosotros, la energía está muy presente en todas las actividades que realizamos a lo largo del día. Desde poner una lavadora, hasta teletrabajar o encender la luz del baño. Todos estos gestos cotidianos exigen consumo energético. De ahí que sea tan importante equilibrar la balanza y aprender a vivir sin gastos innecesarios. Para ayudarte a mantener despierta la conciencia del ahorro, hoy te proponemos hasta ocho gestos básicos y definitivos para empezar a ahorrar energía en casa.

 

1. Ahorrar energía aprovechando al máximo la luz natural

Puede que te suene a un consejo demasiado simple, pero no siempre aprovechamos la luz natural del día. Vivimos en un país de sol, así que es importante dejar que en invierno los rayos solares penetren por las ventanas. Esto nos ayudará a mantener la casa un poco más caliente y confortable para que, al caer la tarde, no tengamos que aumentar el consumo de calefacción. En cuanto llegue el atardecer, eso sí, es conveniente cerrar persianas para no desperdiciar el calor que hemos ido acumulando durante el día. Además, la luz natural es fuente de salud, más todavía en tiempos de confinamiento.

2. Renueva la iluminación por una de bajo consumo

Si todavía no lo has hecho, ponte las pilas para renovar las bombillas antiguas. Es posible que la inversión sea un poco más costosa al principio, pero pronto te darás cuenta de que compensa en la factura eléctrica. Si las bombillas se estropean, cámbialas por luces LED. Revisa la compatibilidad de las lámparas y si es preciso, renuévalas también.

3. Controla la factura de la luz

El mercado liberalizado nos permite cambiar de compañía cuando queramos. Estudia las distintas opciones que hay en el mercado, porque los precios pueden ser más elevados en unas compañías que en otras. Además, te recomendamos comprobar si la potencia que tienes contratada es excesiva (suele ser así) y cambiarte a una tarifa de discriminación horaria. De este modo, podrás usar los electrodomésticos que más consumen (lavadora, horno, lavaplatos…) en las horas más baratas y ahorrarte un buen pico a fin de año. Lucera nos parece una buena compañía para dar el cambio (por económica y confiable), pero puede que encuentres otras alternativas interesantes.

4. Ahorrar energía apagando los aparatos que no utilices

¿Cuántas veces has dejado encendido el ordenador durante todo el día aunque no lo estuvieras utilizando? ¿Cuántos dispositivos tienes en tu casa en modo espera, con el piloto rojo encendido? Si no vas a usar estos aparatos, apágalos. Ten en cuenta que por mucho que no estén activos al cien por cien, siguen consumiendo un mínimo. Y esto al final acaba notándose en la factura.

5. Concentra del uso de los aparatos que más consumen

Te hemos recomendado contratar una tarifa de discriminación horaria, pero es que además, conviene que hagas un uso razonable y provechoso de los electrodomésticos. Así, por ejemplo, si tienes vitrocerámica, puedes aprovechar el calor residual para seguir cocinando un plato, pero con el fuego apagado. Si enciendes el horno (es el equipo que más consume) puedes aprovechar para guisar varios platos. Y si tienes plancha, mejor hacerla toda de una tirada. Es una buena manera de concentrar el consumo. ¿El lavavajillas? Prueba a ponerlo por la noche, durante las horas valle, que son las más económicas.

6. Mantén la temperatura adecuada en el hogar

No hay que exagerar con las temperaturas, ni en invierno ni en verano. La temperatura de confort en una casa se encuentra entre los 21 y 23 grados. En verano es totalmente desaconsejable que el aire acondicionado esté por debajo de los 20 grados. De hecho, hay que ser conscientes de que es muy difícil bajar la temperatura hasta tal extremo, de modo que el aparato estará funcionando a pleno rendimiento sin alcanzar nunca su meta. En invierno, lo mismo. La calefacción debe estar situada entre los 21 y los 23 grados, porque de lo contrario, estaremos resecando el ambiente y despilfarrando energía.

7. Renueva tus electrodomésticos con aparatos eficientes

Si el frigorífico o la lavadora se estropean y tienes que comprar otro, por favor, que sea lo más eficiente posible. Si bien los menos eficientes resultan mucho más baratos, a la larga lo pagaremos muy caro en la factura. Lo más recomendable es gastar un poco más en la compra del equipo para elevar el nivel de eficiencia y reducir el gasto energético. Compensa.

8. Vigila la instalación y el funcionamiento de los equipos

La mayoría de electrodomésticos de hoy tienen un modo de ahorro energético que puede ayudarte a gastar menos energía. Además, el frigorífico tiene que estar bien instalado, con una separación mínima entre la pared y el equipo. De lo contrario, su consumo puede incrementarse significativamente. Además, pone siempre el lavavajillas lleno y haz lo propio con la lavadora. No obstante, las lavadoras más nuevas cuentan con sensores inteligentes que pesan la colada y adaptan el consumo.

Economía · Por habitaclia · 21 de octubre, 2020

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